Efectos que ha tenido en la sociedad el éxodo de puertorriqueños hacia los Estados Unidos

El éxodo de puertorriqueños hacia Estados Unidos es una situación redundante, es decir, se ha dado en distintos periodos de tiempo a razón de la economía o búsqueda de mejor calidad de vida, oportunidad de empleo, entre otros. Con el éxodo masivo ocurrido entre los años 2010 al 2014 se reportó una reducción insular de 3,725,789 a 3,548,397 habitantes. Por tanto, la emigración neta es de 218,137 personas en dicho periodo. Se piensa que dichas cifras superan las registradas en la década de los ’50 por la misma razón. El éxodo masivo de puertorriqueños hacia Estados Unidos es una situación que afecta en diversos aspectos a los habitantes que se mantienen en el país. Como consecuencia del segundo éxodo más grande (2010-2014) de la historia de Puerto Rico, se ve afectado el número poblacional del país, los servicios que dichos habitantes reciben por los profesionales en diversas áreas y el aumento en la edad promedio de los puertorriqueños y puertorriqueñas que permanecen en Puerto Rico.

“Irse pa’ fuera se ha convertido en la válvula principal de escape del país.” (Duany, 2015). El grueso de personas que toman la decisión de irse a Estados Unidos en su mayoría son profesionales (ingenieros, médicos, enfermeras, maestros, entre otros) en busca de mejores oportunidades de empleo y mejor calidad de vida. Son los llamados “cerebros” los cuales menciona Magali García en su ensayo “Los Cerebros que se van y el Corazón que se queda”. La autora los nombra “cerebros” ya que son la clase con educación universitaria, quienes forman parte de la clase media o media-alta trabajadora del país. La población que permanece en Puerto Rico se ve afectada en la medida en que mientras más profesionales emigren a Estados Unidos, menos servicios esenciales podrán tener. Por ejemplo, el trabajo de los profesionales de la salud es el servicio más esencial en una población. La falta de profesionales de la salud provoca una crisis de salud pública en la cual los puertorriqueños no pueden atender sus necesidades médicas, los profesionales que queden están abarrotados y los costos de la salud se disparan exponencialmente.

La emigración de puertorriqueños provoca en el país una merma aparatosa en la población. Esto provoca una dispersión de la población en las distintas áreas de la isla, por lo que algunos municipios poseen pocos habitantes. Pueblos como Utuado, Ciales y Orocovis son conocidos como los “pueblos fantasma” ya que poseen las tasas más altas de desempleo en Puerto Rico. Según las estadísticas del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, Utuado aparece con un 22.6% en la tasa de desempleo. Sin embargo, Ciales reportó un 21.9% y Orocovis un 21.1% en desempleo (El Nuevo Día, 2010). Dichos efectos propendan a una cadena de consecuencias negativas en estas municipalidades. Por ejemplo, los comercios o servicios que se ofrezcan en dichos municipios son escasamente requeridos debido a la merma en la población neta del municipio.

Según el U.S. Census Bureau (2013), se registró que la edad media de Puerto Rico es de 40 años en adelante. Esto significa que la población joven del país cada vez menos. Esta situación representa un problema de urgencia ya que la población joven que propenda el desarrollo integral del país está ausente a razón de la emigración masiva. Quienes permanecen en la isla son personas que están prontas a retirarse de sus empleos ya que están por culminar su jornada laboral. Sin embargo, es importante notar que al haber una merma en la juventud que trabaje, las personas mayores se verán en la obligación de permanecer en sus empleos a razón de que no hay solicitantes para la sustitución de la ocupación.

La emigración de puertorriqueños hacia Estados Unidos ha sido mayormente enfocada en las razones que provocan la misma. Sin embargo, los efectos nocivos que produce la emigración masiva son tomados a la ligera. Como antes mencionado, el éxodo de la clase trabajadora del país (los “cerebros”), quienes producen los servicios para los puertorriqueños ha ido en descenso con el pasar de los años. Tal hecho deja desprotegido al pueblo (específicamente al sector de escasos recursos) de los servicios esenciales tales como educación, salud y otros servicios públicos que los profesionales que emigran dejan atrás junto a su país. No por ello es menos cierto que cada ser humano busca su porvenir, aun con el corazón en pedazos por dejar atrás más que un país, su cultura, su familia, su ser. Por ello, cada ser humano es dueño de sus decisiones y esclavo de las consecuencias que estas puedan traer consigo. El hecho de irse o quedarse es una decisión propia que pese a los efectos que esta pueda provocar no busca nada más que el porvenir y desarrollo propio de quien lo elije.

Bibliografía

Duany, J. (11 de febrero de 2015). Un país que no crece. El Nuevo Día.

García, M. (s.f.). Los cerebros que se van y el corazón que se queda., (pág. 6). Obtenido de file:///C:/Users/User/AppData/Local/Packages/microsoft.windowscommunicationsapps_8wekyb3d8bbwe/LocalState/LiveComm/e51731c5af4035fe/120712-0049/Att/20002658/Ensayo%20Los%20Cerebros%20que%20se%20van%20y%20el%20Coraz%C3%B3n%20que%20se%20queda.pdf

Pueblos “fantasmas” por falta de empleo. (25 de abril de 2010). El Nuevo Día.

Sinónimos. (2017). Obtenido de http://www.wordreference.com/sinonimos/puesto

WordPress. (s.f.). Obtenido de Biblioteca UPRC: https://bibliotecauprc.wordpress.com/poblacion-por-edad-y-sexo-para-puerto-rico-2/

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